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	<title>microbiology archivos - Science into Images</title>
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		<title>¿Por qué los murciélagos no enferman por coronavirus?</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 17:46:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>En una entrada anterior de este blog (https://scienceintoimages.com/2020/03/21/coronavirus-y-murcielagos/) expliqué que un estudio había podido comprobar que cada especie de murciélago puede albergar entre 1,2 y 6,0 coronavirus diferentes. Sin duda se trata de un dato sorprendente que me hizo plantearme otra pregunta, que seguramente también os habréis hecho muchos de los que leísteis mi artículo:&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://scienceintoimages.com/por-que-los-murcielagos-no-enferman-por-coronavirus/">¿Por qué los murciélagos no enferman por coronavirus?</a> se publicó primero en <a href="https://scienceintoimages.com">Science into Images</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En una entrada anterior de este blog (<a href="https://scienceintoimages.com/2020/03/21/coronavirus-y-murcielagos/">https://scienceintoimages.com/2020/03/21/coronavirus-y-murcielagos/</a>) expliqué que un estudio había podido comprobar que cada especie de murciélago puede albergar entre 1,2 y 6,0 coronavirus diferentes. Sin duda se trata de un dato sorprendente que me hizo plantearme otra pregunta, que seguramente también os habréis hecho muchos de los que leísteis mi artículo: ¿cómo son capaces de vivir con tantos coronavirus en su organismo? ¿No enferman?</p>
<p>La respuesta a esta pregunta es realmente sorprendente: <strong>¡Porque vuelan!</strong></p>
<p>Sorprendente, ¿no?</p>
<p>Los que os conforméis con esta respuesta, que es absolutamente cierta, no hace falta que continuéis leyendo. Pero si no os conformáis con ella, si queréis saber qué tiene que ver la capacidad de volar con la protección ante los coronavirus, aquí os lo cuento.</p>
<p><strong>Vayamos por partes.</strong></p>
<p>Los murciélagos son los únicos mamíferos capaces de volar realmente, no de planear ayudados por extensiones de la piel como hacen algunas ardillas voladoras, sino de volar con vuelo batido, es decir, moviendo esas patas anteriores transformadas en alas por las que les hemos dado, como vimos en otra de las entradas anteriores del blog (<a href="https://scienceintoimages.blogspot.com/2020/03/no-seamos-jokers-dejemoslos-en-paz.html" target="_blank" rel="noopener">https://scienceintoimages.blogspot.com/2020/03/no-seamos-jokers-dejemoslos-en-paz.html</a>), el nombre científico de “quirópteros”.</p>
<p>El aire es muy poco denso, y mantenerse flotando en él mediante el movimiento de las alas supone un tremendo esfuerzo que requiere toda una serie de adaptaciones tanto anatómicas como morfológicas y fisiológicas.<br />
Las adaptaciones morfológicas y anatómicas de los murciélagos para el vuelo son bien conocidas y evidentes, pero no sucede lo mismo con las adaptaciones fisiológicas, esas no se ven a simple vista. Sin embargo, es en esas adaptaciones donde radica su secreto.</p>
<p><strong>Volar es muy “costoso” energéticamente.</strong></p>
<p>El vuelo está considerado como una actividad muy costosa desde el punto de vista metabólico, es decir, una actividad que obliga a las células del animal a realizar un gran esfuerzo y, en consecuencia, a utilizar una enorme cantidad de energía.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5743" src="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/Pipistrellus_flight2Barracuda1983-1-300x260.jpg" alt="" width="300" height="260" srcset="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/Pipistrellus_flight2Barracuda1983-1-300x260.jpg 300w, https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/Pipistrellus_flight2Barracuda1983-1.jpg 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><br />
Pipistrellus sp. (Barracuda 1983)</p>
<p>El corazón de un murciélago antes de iniciar el vuelo late aproximadamente con una frecuencia de 6 latidos por segundo (variable entre las diferentes especies). Eso supone 360 latidos por minuto. Sin embargo, durante los primeros dos minutos de vuelo esa frecuencia se eleva hasta los 13 latidos por segundo (780 latidos por minuto) y sigue creciendo cuando el murciélago comienza el vuelo de caza. Y algo parecido sucede con la respiración, que pasa de 3 inspiraciones por segundo en reposo antes del vuelo (180 inspiraciones por minuto) a 9,6 inspiraciones por segundo en pleno vuelo (576 inspiraciones por minuto). A diferencia de lo que sucede con el latido cardiaco, la frecuencia de la respiración se mantiene más o menos constante durante todo el tiempo de vuelo.</p>
<p>En conjunto, teniendo en cuenta todas las variables (frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, consumo de oxígeno, etc.) un murciélago en vuelo puede multiplicar por 34 su tasa metabólica, es decir, exige a sus células (principalmente a las musculares encargadas del movimiento de las alas) un trabajo 34 veces superior al que desarrollan cuando el animal está en reposo, colgado tranquilamente del techo de su cueva.</p>
<p>Para hacernos una idea de lo que eso supone, pensemos que la tasa metabólica de un roedor, por ejemplo un ratón del mismo peso y tamaño que el murciélago, se multiplica “solo” unas 7 veces al pasar de estar en reposo a estar corriendo. ¡El murciélago 34!</p>
<p>Ese incremento de la tasa metabólica significa, a grandes rasgos, que las células del murciélago consumen 34 veces más energía cuando está en vuelo que cuando está en reposo, y que, evidentemente, los mecanismos celulares que ponen a disposición de las células esa enorme cantidad de energía tienen que estar funcionando “a tope”.<br />
Generar la energía necesaria…</p>
<p>Para generar la energía que el murciélago necesita para volar, sus células (como las células de todos los animales) llevan a cabo una serie de reacciones químicas (10) que, en conjunto, reciben el nombre de <strong>glucolisis</strong>. Básicamente, estas 10 reacciones en cadena rompen una molécula de <strong>glucosa</strong> (el azúcar que constituye la principal fuente de la que las células obtienen energía)y la convierten en dióxido de carbono y agua. Además, durante ese proceso se produce energía.</p>
<p>Generalmente a los científicos les gustan las ecuaciones, de manera que podemos escribir este proceso mediante esta ecuación que, en conjunto, resume las diez reacciones químicas de las que hemos hablado:</p>
<p>C<sub>6</sub>H<sub>12</sub>O<sub>6</sub> + 6O<sub>2</sub> → 6H<sub>2</sub>O + 6CO<sub>2</sub> + 38ATP</p>
<p>Traducida al lenguaje “normal”, esa ecuación significa que nuestras células, en condiciones óptimas, durante la glucolisis transforman cada molécula de glucosa (C6H12O6) en seis moléculas de agua (6H2O) y seis moléculas de dióxido de carbono (6CO2). Y que la energía que se libera al “romper” la glucosa se almacena en 38 moléculas de un compuesto especialmente importante llamado <strong>Trifosfato de Adenosina</strong> (ATP por las siglas inglesas de Adenosin-Tri-Phosphate) que podríamos considerar como la “moneda energética de la célula”, la sustancia utilizada para el intercambio de energía entre las diferentes reacciones que llevan a cabo las células. Este almacenamiento de energía en forma de ATP se lleva a cabo mediante un proceso que recibe el nombre de <strong>fosforilación oxidativa</strong> en unos orgánulos que se encuentran en el interior de las células (las mitocondrias) y que son los responsables de la <strong>respiración celular</strong>.</p>
<p>En conjunto, se calcula que cerca del 90% de toda la energía utilizada por las células proviene de ese proceso al que llamamos fosforilación oxidativa, por lo que es evidente que resulta de vital importancia en el metabolismo de cualquier animal.</p>
<p>Sin embargo, como resultado de este proceso, también se generan algunos compuestos que resultan peligrosos para las células. Entre esos compuestos, y de manera muy destacada, aparecen los que se conocen como <strong>“especies reactivas de oxígeno”</strong> (ROS por las siglas inglesas de Reactive Oxygen Species).</p>
<p>Aunque así, a primera vista, ese nombre nos suene como algo raro, seguro que hemos oído hablar de ellos en numerosas ocasiones, incluso en los anuncios de cosméticos y de alimentación que invaden los canales de televisión, ya que algunos de ellos son lo que conocemos como “radicales libres”. También hemos oído hablar muchas veces de alimentos “antioxidantes” y de cosméticos “antienvejecimiento”, y todos ellos se basan en la lucha contra estos ROS liberados durante el proceso de fosforilación oxidativa que tiene lugar en nuestras células (y también en las de los murciélagos, claro).</p>
<p><strong>…también genera problemas.</strong></p>
<p>No es difícil pensar que si el proceso de fosforilación oxidativa produce elementos potencialmente “dañinos” para las células, cuanta mayor intensidad tenga este proceso, es decir, cuanta más energía se utilice, más cantidad de esos elementos dañinos se producirán y, en consecuencia, mayor será la probabilidad de que las células sufran algún tipo de daño.</p>
<p>Uno de los efectos negativos que provocan estos ROS en las células es que provocan daños en el <strong>DNA</strong> (por las siglas en inglés de Desoxiribonucleic Acid) y que propician la salida de DNA desde el núcleo al citosol, es decir, provocan que trozos de DNA queden “nadando” en el <strong>citosol</strong>, que es el líquido que rellena las células y en el que se encuentran todos los orgánulos celulares. Estos fragmentos de DNA que salen al citoplasma se llaman <strong>DNA citosólico</strong>, y su presencia, que siempre es indicador de algún problema, origina una potente respuesta inmunitaria por parte de la propia célula que se conoce como <strong>respuesta inmune innata</strong> y que puede provocar problemas de autoinmunidad, es decir, daños en las células y tejidos del propio organismo.</p>
<p>La lucha de las células contra un agente infeccioso (un virus o una bacteria) provoca un incremento de la tasa metabólica que, como hemos comentado anteriormente, incrementa a su vez la producción de ROS derivada de los procesos de fosforilación oxidativa que tienen lugar en las mitocondrias. Y no solo aumenta la cantidad de ROS derivados del trabajo de las mitocondrias de la célula infectada, sino también la de los ROS producidos por algunos tipos de glóbulos blancos de la sangre, que producen estas sustancias para “matar” al patógeno y para incrementar la activación de los <strong>linfocitos T</strong>, uno de los elementos más importantes del <strong>sistema inmunitario</strong>.</p>
<p>Vemos, así, que la presencia de estos ROS puede tener una triple vertiente: a) desencadenan los mecanismos de la respuesta inmune innata celular, b) pueden actuar como “señales” para el desencadenamiento de la <strong>respuesta inmune adquirida</strong>, y c) pueden provocar daños en las células y los tejidos del animal infectado.</p>
<p>Por lo que hemos visto hasta ahora parece que eso de volar, lo único que acarrea a los pobres murciélagos son problemas: eleva su tasa metabólica, incrementa la producción de ROS, aumenta la probabilidad de sufrir daños celulares… Vamos, que a primera vista parece que eso de volar es una mala idea.</p>
<p>Sin embargo, como también sabemos, los murciélagos llevan alrededor de 52 millones de años volando y haciendo frente a todos esos problemas. Además han sido capaces de alcanzar un enorme éxito evolutivo (es el segundo grupo de mamíferos más abundante en especies por detrás de los roedores) y colonizador (habitan en la práctica totalidad de los continentes excepto en la Antártida).</p>
<p>Así que los murciélagos, además de tener una sorprendente carga de virus en su organismo y de sufrir el estrés metabólico que supone el extraordinario consumo de energía necesario para el vuelo, son capaces de regular su respuesta autoinmune evitando su sobreactivación y la inflamación derivada de ella. Parece lógico que tengan un sistema especial para ello ¿no?</p>
<p>Pues sí. Los murciélagos tienen un sistema para sobrellevar todo eso. O, mejor dicho, a los murciélagos “les falta” un sistema.</p>
<p><strong>El sistema que “falta”.</strong></p>
<p>Y el sistema que tienen todos los mamíferos y que les falta a los murciélagos ¡y solo a los murciélagos! es un conjunto de genes conocidos como genes <strong>PYHIN</strong>, que en nosotros, los humanos, se encuentran localizados en el cromosoma 1.</p>
<p>El nombre de PYHIN hace referencia a que las proteínas codificadas por esos genes poseen un dominio PYRIN o PYD (por las siglas en inglés de Pyrin Domain) y un dominio HIN (por las siglas en inglés de hematopoietic expression, interferon-inducible nature y nuclear localization).</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-5745" src="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/PYHIN-tabla-1-300x203.jpg" alt="" width="300" height="203" srcset="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/PYHIN-tabla-1-300x203.jpg 300w, https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/PYHIN-tabla-1.jpg 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Sin profundizar más en la base genética podemos concluir que, básicamente, se trata de un conjunto de proteínas relacionadas con la activación del interferón (una proteína que activa el sistema inmunitario).</p>
<p>Estas proteínas son sensores de DNA intracelular y son las responsables de activar lo que se conoce como <strong>inflamasoma</strong> (un complejo formado por varias proteínas y que es responsable de la activación de la respuesta inflamatoria), así como las vías de respuesta basadas en el interferón, que son los mecanismos principales utilizados por nuestro organismo para desencadenar la respuesta inmunitaria.</p>
<p>Las proteínas codificadas por los genes de la familia PYHIN activan otro conjunto de genes que se conocen con el nombre de “genes estimuladores del interferón” o <strong>STING</strong> (por sus siglas inglesas Stimulator Interferon Genes), que en nosotros, las personas, están localizados en el cromosoma 5.</p>
<p>Nosotros tenemos 23 pares de cromosomas, y en ellos están localizados todos nuestros genes, sin embargo, el enorme y diverso grupo de los murciélagos engloba especies con un número de pares de cromosomas muy variable, desde 14 pares hasta 62 pares. Eso hace que no se pueda determinar una localización concreta de este grupo de genes (STING) para todos los murciélagos, sino que varíe en función de la especie.</p>
<p>De cualquier manera, estén localizados en el cromosoma que sea, la función de este grupo de genes es siempre la misma, desencadenar la respuesta inmunitaria mediante la activación del interferón.</p>
<p>Pero hemos visto que los genes STING son activados (entre otros factores) por las proteínas codificadas por otro grupo de genes, los genes de la familia PYHIN, de manera que si estos últimos no existen, la activación de los STING será mucho más débil.</p>
<p><strong>¡Y ese es el secreto de los murciélagos!</strong></p>
<p><strong>No tienen genes PYHIN y, en consecuencia, la activación de los genes STING es mucho menor.</strong></p>
<p>De esa manera, la posibilidad de que esa activación de los genes estimuladores del interferón acabe produciendo una respuesta inmunitaria demasiado potente, que pudiera poner en peligro al propio animal debido a procesos de autoinmunidad, prácticamente desaparece.</p>
<p>Haciendo un repaso de todo esto, resulta que los murciélagos han perdido el conjunto de genes PYHIN durante sus 52 millones de años de evolución como adaptación para poder sobrellevar el estrés energético que supone el esfuerzo de volar, y como consecuencia de eso, han visto debilitada la activación de la respuesta inmunitaria contra los virus presentes de forma habitual en su organismo. De esa manera, pueden coexistir con ellos sin que su sistema inmunitario desencadene una respuesta inflamatoria que los podría poner en peligro.</p>
<p>En definitiva, su resistencia a la enfermedad, es el resultado de un complicado equilibrio entre su sistema inmunitario y la infección vírica, manteniendo una activación equilibrada de la respuesta contra la infección sin desencadenar una sobreactivación de la misma.</p>
<p><strong>¡Y todo porque son capaces de volar!</strong></p>
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<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Fuentes:</b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Ahn M, Cui J, Irving AT, Wang LF (2016) <i>Unique Loss of the PYHIN Gene Family in Bats Amongst Mammals: Implications for Inflammasome Sensing</i>. Nature Scientific Reports 6:21722. doi:10.1038/srep21722</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Burdette DL, Vance RE (2013) <i>STING and the innate immune response to nucleic acids in the cytosol</i>. Nature Immunology 14:19–26. doi:</span> <span lang="EN-US">10.1038/ni.2491</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Chen J-Q , Cammarata PR, Baines ChP, Yager JD (2009) <i>Regulation of mitochondrial respiratory chain biogenesis by estrogens/estrogen receptors and physiological, pathological and pharmacological implications.</i> Biochimica et Biophysica Acta 1793 (2009):1540–1570. doi:10.1016/j.bbamcr.2009.06.001</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Ishikawa H, Barber GN (2008) <i>STING an Endoplasmic Reticulum Adaptor that Facilitates Innate Immune Signaling</i>. Nature. 2008 October 2; 455(7213): 674–678. doi:10.1038/nature07317.</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Kohchi C, Hiroyuki Inagawa H, Nishizawa T, Gen-Ichiro Soma G-I (2009) <i>ROS and Innate Immunity</i>. Anticancer Research 29: 817-822.</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Ryan EL, Hollingworth R, Grand RJ (2016) <i>Activation of the DNA Damage Response by RNA Viruses</i>. Biomolecules 2016, 6, 2. doi:10.3390/biom6010002</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Sakai A, Nakanishi M, Yoshiyama K, Maki H (2006) <i>Impact of reactive oxygen species on spontaneous mutagenesis in </i>Escherichia coli. Genes to Cells 11:767–778. doi:</span> <span lang="EN-US">10.1111/j.1365-2443.2006.00982.x</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Schneeberger K, Czirják GA, Voigt CC (2013) <i>Inflammatory challenge increases measures of oxidative stress in a free-ranging, long-lived mammal</i>. The Journal of Experimental Biology 216:4514-4519. doi:10.1242/jeb.090837</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Shaw N, Liua Z-J (2014) <i>Role of the HIN Domain in Regulation of Innate Immune Responses.</i> Molecular and Cellular Biology 34 (1): 2–15. doi:10.1128/MCB.00857-13</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Speakman JR, Selman C (2003) <i>Physical activity and resting metabolic rate.</i> Proceedings of the Nutrition Society 62:621–634. doi:10.1079/PNS2003282</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Thomas SP, Suthers RA (1972) <i>The physiology and energetics of bat flight</i>. J. Exp. Biol. 57, 317–335</span></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><span lang="EN-US">Xie J, Li Y, Shen X, Goh G, Zhu Y, Cui J, Wang L-F, Shi Z-L, Zhou P (2018) <i>Dampened STING-Dependent Interferon Activation in Bats.</i> </span>Cell Host &amp; Microbe 23:297–301. doi:10.1016/j.chom.2018.01.006</div>
<div style="border-bottom: 1pt solid windowtext; border-image: initial; border-left: none; border-right: none; border-top: none; padding: 0cm 0cm 1pt;">
<div style="border: none; font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt; padding: 0cm;"></div>
</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Créditos de imagen:</b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><i>Pipistrellus</i> sp. (Barracuda 1983)</div>
<div style="border-bottom: 1pt solid windowtext; border-image: initial; border-left: none; border-right: none; border-top: none; padding: 0cm 0cm 1pt;">
<div style="border: none; font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt; padding: 0cm;"></div>
</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Glosario:</b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Aminoácido: </b>Compuesto orgánico formado por un grupo amino (-NH2) y un grupo carboxilo (-COOH) funcionales y unidos a cadena de átomos de carbono. Existen 22 aminoácidos que son sintetizados en las células a partir de la secuencia de nucleótidos de una cadena de DNA mediante el código genético. Son las unidades básicas para la formación de las proteínas.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>ATP: </b>Acrónimo de Trifosfato de Adenosina (Adenosin-Tri-Phosphate en inglés). Es un compuesto formado por adenina (una base nitrogenada) unida al carbono 1 de una ribosa (un monosacárido de cinco carbonos) y un grupo trifosfato (tres moléculas de ácido fosfórico, H<sub>3</sub>PO<sub>4</sub>). Es la molécula que proporciona la energía necesaria para una gran cantidad de reacciones metabólicas. Pertenece al grupo de los nucleótidos, que son las moléculas simples que conforman la estructura de los ácidos nucleicos DNA y RNA.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Citosol: </b>Es<b> </b>el líquido que rellena el interior de las células. También se le llama hialoplasma.<b></b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>DNA citosólico: </b>Son moléculas, o fragmentos, de DNA que se encuentran libres en el citosol de las células. Su presencia puede ser debida a diferentes factores, entre ellos la presencia de algún organismo patógeno (virus o bacteria), y suelen desencadenar procesos de inmunidad celular.<b></b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>DNA: </b>Acrónimo de Ácido Desoxirribonucleico (Desoxirribonucleic Ácid en inglés). Es la molécula que contiene la información genética de los seres vivos.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Dominio: </b>Referido a las proteínas, hace referencia a una parte de secuencia de aminoácidos que la componen y a su estructura terciaria que se mantiene conservada y que puede evolucionar y funcionar independientemente del resto de la secuencia de aminoácidos. Cada dominio forma una estructura tridimensional compacta.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Estructura terciaria: </b>Es la estructura tridimensional de la molécula de proteína.<b></b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Fosforilación oxidativa: </b>Es el conjunto de reacciones químicas mediante el que las células oxidan los nutrientes y utilizan la energía química del oxígeno molecular (O<sub>2</sub>) para sintetizar ATP. En la mayor parte de las células eucariotas este proceso se desarrolla en las mitocondrias.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b> Glucolisis: </b>También se le llama glicolisis. Es el conjunto de reacciones químicas mediante las que se oxida la molécula de glucosa para obtener energía.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Glucosa: </b>Monosacárido compuesto por seis átomos de carbono que se representa mediante la fórmula C<sub>6</sub>H<sub>12</sub>O<sub>6</sub>. Es el compuesto orgánico más abundante en la naturaleza y puede unirse para formar moléculas mayores (polímeros) entre los que se encuentran la celulosa y el almidón. Es la principal molécula empleada por las células para obtener energía.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Inflamasoma: </b>Es el conjunto de proteínas, característico del sistema de respuesta inmunitaria innata, responsable de la activación de la respuesta inflamatoria.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b> Interferón: </b>Es el nombre que recibe un conjunto de proteínas (glicoproteínas) sintetizadas por las células en respuesta a la presencia de patógenos. Existen tres tipos de interferón (IFN I, IFN II y IFN III) todos ellos con un papel fundamental en los mecanismos del sistema inmunitario.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Linfocitos T: </b>Son un grupo de leucocitos, es decir, de glóbulos blancos, que se producen en el tejido hematopoyético de la médula ósea. Están presentes tanto en el sistema sanguíneo como en el linfático, y desempeñan un papel fundamental en la respuesta inmune adquirida.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Mitocondria: </b>Es un orgánulo celular que se encentra, en cantidad variable, en el citoplasma de la mayoría de las células eucariotas. Es el orgánulo responsable de llevar a cabo los procesos de fosforilación oxidativa y de respiración celular.<b></b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>PYHIN: </b>Acrónimo resultante de unir los conceptos “dominio de la Pirina” (PYD por las siglas en inglés de Pyrin Domain), expresión hematopoyética, interferón y localización nuclear (HIN por las siglas en inglés de hematopoietic expression, interferon-inducible nature y nuclear localization). Puede hacer referencia tanto a los genes como a las proteínas codificadas por ellos.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Respiración celular: </b>Es el conjunto de reacciones químicas mediante el que las células aeróbicas obtienen la mayor parte de su energía. Se basa en la oxidación de los nutrientes mediante la fosforilación oxidativa.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Respuesta inmune adquirida: </b>También se conoce como respuesta inmune adaptativa.<b> </b>Es una de las dos principales estrategias inmunitarias presentes en todos los cordados. Constituye una evolución del sistema de respuesta inmune innata con el que se encuentra íntimamente relacionado. Se basa ren un conjunto de procesos biológicos y de células especializadas que se activan ante la presencia de patógenos y que los eliminan o impiden su crecimiento. A diferencia del sistema de respuesta inmunidad innata, en este aparece la memoria inmunológica, que perite al organismo “recordar” un patógeno durante largos períodos de tiempo y reaccionar inmediatamente ante su presencia.<b></b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Respuesta inmune innata: </b>Es una de las dos principales estrategias inmunitarias presentes en todos los cordados. Se basa en la detección de elementos ajenos a la célula (ya sean sustancias químicas o microorganismos patógenos) que pueden ser considerados como peligrosos. Es la primera barrera de defensa contra las infecciones.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b> ROS: </b>Acrónimo de Especies Reactivas de Oxígeno (Reactive Oxygen Species en inglés).<b></b></div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b>Sistema inmunitario: </b>Es el conjunto estructuras y procesos biológicos que permiten a un organismo defenderse de las enfermedades y mantener el correcto equilibrio interno.</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"><b> STING</b>: Acrónimo de “genes estimuladores del interferón” (STING por las siglas inglesas de Stimulator Interferon Genes).</div>
<div style="font-family: Calibri, sans-serif; font-size: 11pt; line-height: 16.8667px; margin: 0cm 0cm 10pt;"></div>
<p>La entrada <a href="https://scienceintoimages.com/por-que-los-murcielagos-no-enferman-por-coronavirus/">¿Por qué los murciélagos no enferman por coronavirus?</a> se publicó primero en <a href="https://scienceintoimages.com">Science into Images</a>.</p>
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		<title>No seamos Jokers, dejémoslos en paz</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Mar 2020 10:31:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>A diferencia de los otros escritos que he publicado en el blog, empiezo este con una opinión (y lo termino con otra). Sería un tremendo error por nuestra parte culpar a los murciélagos de los desastres que está provocando la COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2. Parece demostrado por numerosos estudios que el reservorio principal&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A diferencia de los otros escritos que he publicado en el blog, empiezo este con una opinión (y lo termino con otra). Sería un tremendo error por nuestra parte culpar a los murciélagos de los desastres que está provocando la COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2.</p>
<p>Parece demostrado por numerosos estudios que el reservorio principal de ese (y otros) virus son los murciélagos, en este caso en concreto, los murciélagos de herradura (género Rhinolophus). Sin embargo, el hecho de que ese virus en concreto, el SARS-CoV-2, haya dado origen a la pandemia de la COVID-19, no es, evidentemente, responsabilidad de los murciélagos sino de determinados “usos y costumbres” nuestros, como ha quedado demostrado durante el estudio del origen de la pandemia.</p>
<p>Los murciélagos pertenecen al orden zoológico de los <strong>quirópteros </strong>(Chiroptera), nombre que deriva de la unión de dos términos del griego antiguo: kheir (que significa mano) y pterón (que significa ala). Lo que se podría traducir como “manos-alas” o, quizás con algo más de sentido, “manos transformadas en alas”.  El nombre común <strong>murciélago </strong>es una construcción derivada de otros dos términos, pero esta vez del latín: mus (que significa ratón) y caecus (que significa ciego). Según esta definición, los murciélagos serían “ratones ciegos”. Ambas denominaciones, tanto la científica, derivada del griego antiguo como la popular, derivada del latín, tienen sentido, puesto que estos mamíferos tienen el aspecto externo parecido al de un ratón, tienen las patas anteriores transformadas en alas y, aunque solo unos pocos son ciegos, sí que pueden parecerlo debido a que la mayoría de las especies poseen unos ojos muy pequeños.</p>
<p>Dejando aparte nuestra necesidad de poner nombre a todos los animales, cosa que Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, dejó claro en su canción “Men gave names to all the animals”, de 1979, los murciélagos llevan en nuestro planeta más de 52 millones de años. Nosotros, como humanos (del género Homo) llevamos aquí solo unos 2,5 millones de años.</p>
<p>Durante esos 52 millones de años, los murciélagos han tenido tal éxito evolutivo que en el año 2018 la Mammal Diversity Database (MDD) cifraba en 6495 el número de especies de mamíferos (incluyendo 96 extintas) en todo el mundo, y de ellas, 1386 son murciélagos (distribuidas en 18 familias y 227 géneros, perdón por dar tantos datos taxonómicos, pero es que a los biólogos nos han educado así). Es decir, más del 21% de todas las especies de mamíferos son murciélagos. ¡Una de cada cinco!</p>
<p>Sin embargo, pese a su éxito evolutivo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), clasifica a 23 como especies en peligro crítico de extinción (CR), a 60 como especies amenazadas (EN), a 109 como especies vulnerables (VU) y a 80 especies como próximas a estar amenazadas (NT). Al resto las clasifica como fuera de peligro o como especies de las que no se tienen suficientes datos como para incorporarlas en ninguna de las categorías anteriores.</p>
<p>Eso supone que casi el 20% de todas las especies de murciélagos existentes actualmente en el mundo se encuentran, en mayor o menor medida, amenazadas.</p>
<p>De 1386 especies de murciélagos, tan solo tres, el vampiro común (Desmodus rotundus), el vampiro de patas peludas (Diphylla ecaudata) y el vampiro de alas blancas (Diaemus youngi) ―todas ellas pertenecientes a la subfamilia Desmodontinae, dentro de la familia Phyllostomidae― se alimentan exclusivamente de sangre.  Por cierto, estas tres especies viven únicamente en el continente americano desde México hasta Argentina.</p>
<p>Como podemos comprobar con una simple “regla de tres”, esas tres especies suponen aproximadamente el 0,21% de todas las especies de murciélagos. El resto de las especies, es decir, el otro 99,79%, se alimenta de insectos, frutas o néctar de las flores, incluso algunas se alimentan de ranas, peces y otros pequeños vertebrados.</p>
<p>En las culturas occidentales (que no en las orientales) es habitual que relacionemos a los murciélagos con conceptos negativos. Nuestra fantasía los ha convertido en terribles portadores de enfermedades, en chupadores de sangre, en aliados del demonio… incluso en los casos en los que la fortuna ha querido onvertirlos en superhéroes, lo ha hecho con muchos matices oscuros, como es el caso del más conocido de ellos, “Batman”.</p>
<p>Y seguramente esos prejuicios hacia estos mamíferos voladores (los únicos mamíferos capaces de volar realmente) se deben a sus características ecológicas, entre las que destaca su preferencia por la actividad durante las horas nocturnas.</p>
<p>La nefasta fama que rodea a los murciélagos en nuestras culturas no parece tener ningún fundamento. Quizás debería ser todo lo contrario, ya que ese 99,79% de las especies de murciélagos a las que me he referido antes no hacen más que proporcionarnos una enorme (y a veces muy difícil o imposible de cuantificar) cantidad de beneficios.</p>
<p>Los murciélagos insectívoros, que son la mayoría, controlan con una enorme eficacia las poblaciones de insectos voladores y de otros artrópodos, tanto las poblaciones naturales como las que se han convertido en plagas debido a nuestros usos agrícolas o las que son portadoras de patógenos potencialmente peligrosos para nosotros. De esa manera, entre otras cosas, contribuyen a mantener la estabilidad en los ecosistemas.</p>
<p>Diversos estudios llevados a cabo con murciélagos en cautividad han permitido conocer que un murciélago puede devorar en una sola noche una cantidad de insectos que supone hasta el 25% de su masa corporal. ¡Una cuarta parte de su peso en una sola noche!</p>
<p>Los científicos están convencidos de que en la naturaleza esa cantidad es incluso superior debido a que en condiciones naturales los murciélagos consumen mucha más energía y, en consecuencia, necesitan más comida. Y eso sucede cuando los murciélagos se encuentran en condiciones “normales”, porque cuando están en algún momento especialmente crítico de su vida, como cuando las hembras están amamantando a sus crías, la cantidad de insectos devorados puede superar el 100% de su masa corporal. ¡Más que su propio peso en una sola noche!</p>
<p>Eso se ha comprobado, por ejemplo, en el murciélago marrón americano (Myotis lucifugus), que pesa 7,9 gramos y que, cuando está amamantando, devora 9,9 gramos de insectos cada noche. Otro murciélago, el<br />
murciélago cola de ratón (Tadarida brasiliensis), que pesa casi el doble que el anterior (alrededor de 15 gramos), cuando está amamantando a su cría come una cantidad de insectos que supone hasta el 70% de su peso, es decir, alrededor de 10,5 gramos cada noche. Eso da un resultado de casi 300 gramos de insectos durante el periodo de lactancia.</p>
<p><img decoding="async" src="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/Tadarida-brasiliensis-01.jpg" /><br />
(Annia Rodríguez-San Pedro, Juan Luís Allendes)</p>
<p>Teniendo en cuenta que las hembras alcanzan la madurez sexual a los nueve meses de edad (los machos tardan más, maduran a los 17 meses aproximadamente), que la vida media de los ejemplares de esta especie en condiciones naturales se ha calculado en unos 8 años y que las hembras tienen una cría cada año desde que son maduras, podemos concluir que cada hembra, solamente durante sus períodos de lactancia, consume un total de alrededor de <b style="mso-bidi-font-weight: normal;">2,5 kg de insectos</b>.</p>
<p>La colonia de cría de esta especie de murciélago que se establece cada año en Braken Cave, una cueva localizada a las afueras de la ciudad de San Antonio, en Texas (USA), está formada por alrededor de <b style="mso-bidi-font-weight: normal;">¡20 millones de individuos!</b> Los murciélagos se establecen allí cada año desde el mes de marzo hasta el mes de octubre, y dan lugar a la que ha sido considerada como la mayor concentración de mamíferos conocida en el mundo.</p>
<p>Las proporciones entre machos y hembras en estas colonias de murciélagos pueden variar de unas zonas a otras, pero asumiendo que haya aproximadamente una hembra por cada macho (ratio 1:1), el resultado es que esa colonia alberga alrededor de 10 millones de hembras.</p>
<p>La sencilla operación de multiplicar el consumo de insectos por parte de cada hembra lactante durante una temporada de cría (aprox. 300 gramos) por el número de hembras lactantes (aprox. 10 millones) nos proporciona una ligera idea de la cantidad de insectos que esta colonia hace desaparecer durante el mes aproximado que dura la lactancia: <b style="mso-bidi-font-weight: normal;">¡3.000 toneladas!</b></p>
<p>Si extrapolamos esa cantidad a las siete temporadas de cría que suele tener una hembra de esta especie a lo largo de su vida, nos da la exorbitante cifra de <b style="mso-bidi-font-weight: normal;">¡21.000 toneladas de insectos!</b></p>
<p><strong>¡Y eso solamente durante los meses en los que están dando de mamar!</strong></p>
<p><strong>¡Y solo en la colonia de Braken Cave!</strong></p>
<p><img decoding="async" src="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/Bracken_Cave_Bats.jpg" /><br />
Braken Cave (Daniel Spiess)</p>
<p>Evidentemente, las hembras también comen cuando no están en periodo de lactancia, igual que hacen los machos, es decir, comen insectos durante todo el año (esta especie es migradora y se desplaza desde Texas a México durante el invierno para evitar las bajas temperaturas y la escasez de comida). Y aunque la cantidad diaria de insectos que comen durante esas épocas es inferior a la que corresponde al periodo de lactancia, no hace falta mucha imaginación para darse cuenta de que la masa de insectos voladores que pueden llegar a eliminar es extraordinaria.</p>
<p>Hasta aquí he apuntado datos sobre la cantidad de insectos que pueden comer los murciélagos, y es posible que eso<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>no sea suficiente para comprender lo importantes que estos mamíferos voladores son para todos los ecosistemas, tanto los naturales como los antropizados, es decir, los alterados por el hombre, principalmente los agrícolas.</p>
<p>Soy biólogo, no economista, y además, nunca he sido partidario de cuantificar económicamente los valores naturales, por lo que mi criterio para establecer si los datos ofrecidos por los investigadores de estos temas son razonables o no lo son, se puede considerar nulo. Sin embargo, para los que os apetezca interpretarlos, aquí van algunos extraídos del artículo <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Economic value of the pest control service provided by Brazilian free‐tailed bats in south‐central Texas</i> que fue publicado en 2006 en la revista científica <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Frontiers in Ecology and the Environment</i>.</p>
<p><img decoding="async" src="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/Corn_earworm.jpg" /><br />
(United States Agricultural Research Service/Public Domain)</p>
<p>Los autores del artículo solo han considerado para su estudio las poblaciones de murciélago cola de ratón (<i style="mso-bidi-font-style: normal;">Tadarida brasiliensis</i>) de ocho condados algodoneros del sudoeste de Texas, USA (unas 4000 hectáreas), que han calculado en 1,5 millones de murciélagos, y solo han analizado su impacto sobre las poblaciones del gusano del algodón, que es la oruga de la mariposa nocturna <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Helicoverpa zea</i>, que constituye una terrible plaga para los cultivos de algodón (<i style="mso-bidi-font-style: normal;">Gossypium</i> sp.). Además, solo han tenido en cuenta las fechas que transcurren entre el 10 de junio y el 8 de agosto. Esas fechas corresponden al momento en que las orugas pasan de comer maíz a comer algodón (10 de junio) y al momento en que la planta de algodón ya no puede ser atacada por ellas (8 de<br />
agosto).</p>
<p>Sus cálculos muestran un valor medio de 741.000 dólares por temporada, con una variación de entre 21.000 y 1.725.000 dólares en función de las características de la temporada. Por otra parte, han calculado que el valor del algodón que se cosecha cada año en esos condados oscila entre los 4,6 y los 6,4 millones de dólares anuales. &lt;</p>
<p><img decoding="async" src="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/Cotton_boll_nearly_ready_for_harvest.jpg" /><br />
Algodón (<i style="mso-bidi-font-style: normal;">Gossypium</i> sp.) (Michael Bass-Deschenes)</p>
<p>El resultado final es que tomando los valores promedio (741.000 dólares de ahorro y 5,5 millones de valor de las cosechas), el ahorro económico propiciado por esas poblaciones de murciélagos es de casi el 13,5% del valor de la cosecha.</p>
<p>Ya dije antes que no soy economista, pero seguro que alguien sabrá poner en valor esas cifras. Los cultivadores de algodón de esos condados seguro que sí saben valorarlo, aunque sea solo por los dólares que se ahorran gracias a los nocturnos mamíferos alados.</p>
<p><strong>Referencias</strong></p>
<p>Burgin CJ, Colella JP, Kahn PL, Upham NS (2018) <i style="mso-bidi-font-style: normal;">How many species of mammals are there?</i> Journal of Mammalogy 99(1):1–14. doi:10.1093/jmammal/gyx147</p>
<div>
<div><span style="mso-ansi-language: ES;">Cleveland CJ, et al. (2006) <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Economic value of the pest control service provided by Brazilian free‐tailed bats in south‐central Texas</i>. Frontiers in Ecology and the Environment 4(5):238-243.  doi:10.1890/1540-9295(2006)004[0238:EVOTPC]2.0.CO;2</span></div>
</div>
<div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="mso-ansi-language: ES;">Kasso M, Balakrishnan M (2013) Ecological and Economic Importance of Bats (Order Chiroptera). Hindawi Publishing Corporation. ISRN Biodiversity. doi:10.1155/2013/187415</span></div>
<div></div>
</div>
<div>
<div style="text-align: justify;"><span lang="EN-GB" style="mso-ansi-language: EN-GB;">LaVal RK (1973) <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Observations on the Biology of Tadarida brasiliensis cynocephala in Southeastern Louisiana</i>. </span><span style="mso-ansi-language: ES;">The American Midland Naturalist, Vol. 89, No. 1:112-120. doi:10.2307/2424140</span></div>
</div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .5pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .5pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm;">
<div style="text-align: justify;"></div>
</div>
</div>
<div>
<div style="text-align: justify;"><b style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="mso-ansi-language: ES;">Créditos de las fotografías:</span></b></div>
</div>
<div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;"><i style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-ansi-language: ES;">Tadarida brasiliensis</span></i><span style="mso-ansi-language: ES;"> (Annia Rodríguez-San Pedro, Juan Luís Allendes)</span></div>
</div>
<div>
<div style="text-align: justify;"><span style="mso-ansi-language: ES;">Braken Cave (Daniel Spiess)</span></div>
</div>
<div>
<div style="text-align: justify;"><i style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-ansi-language: ES;">Helicoverpa zea</span></i><span style="mso-ansi-language: ES;"> (United States Agricultural Research Service/Public Domain)</span></div>
</div>
<div>
<div style="text-align: justify;"><span style="mso-ansi-language: ES;">Algodón (<i style="mso-bidi-font-style: normal;">Gossypium</i> sp.) (Michael Bass-Deschenes)</span></div>
</div>
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		<title>Coronavirus y murciélagos</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2020 11:41:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Por qué se asocian los coronavirus con los murciélagos? En 2005, tras la pandemia provocada por el virus SARS-CoV, considerada la primera pandemia del siglo XXI, los murciélagos fueron identificados como reservorios y probables fuentes del brote pandémico. En 2012, casi diez años más tarde de la aparición del SARS-CoV en China, apareció en Oriente&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Por qué se asocian los coronavirus con los murciélagos?</strong></p>
<p>En 2005, tras la pandemia provocada por el virus SARS-CoV, considerada la primera pandemia del siglo XXI, los murciélagos fueron identificados como reservorios y probables fuentes del brote pandémico. En 2012, casi diez años más tarde de la aparición del SARS-CoV en China, apareció en Oriente Medio un nuevo brote epidémico provocado por otro coronavirus, el MERS-CoV. El MERS-CoV es un coronavirus perteneciente subgénero <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Merbecovirus</i> (linaje C) de los <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Betacoronavirus</i> (el SARS Co-V y el SARS CoV-2 pertenecen al subgénero <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Sarbecovirus</i>, linaje B). En este caso los dromedarios (<i style="mso-bidi-font-style: normal;">Camelus dromedarius</i>)) fueron identificados como las fuentes más probables de la infección en las personas. Sin embargo, de nuevo se encontraron en los murciélagos virus estrechamente relacionados con el MERS-CoV, por lo que se asumió que la fuente original de estos virus no eran los dromedarios sino, de nuevo,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>los murciélagos.</p>
<p><img decoding="async" src="https://scienceintoimages.com/wp-content/uploads/2020/03/mers-sars.jpg" /><br />
MERS-CoV (Maureen Metcalfe/Cynthia Goldsmith/Azaibi Tamin / Public domain) / SARS-CoV (CDC/Dr. Fred Murphy / Public domain)</p>
<p>El estudio de estos dos brotes de coronavirus reafirmó la idea de que los coronavirus son un grupo de virus zoonóticos cuyos principales reservorios naturales son los murciélagos y estimuló el inicio de un gran número de nuevos estudios para descubrir e identificar los diferentes virus presentes en estos mamíferos voladores.</p>
<p>En 2017, la revista científica <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Virus Evolution</i> , publicó un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia (USA), la Universidad de California Davis (USA), la Wildlife Conservation Society de Nueva York (USA) y la EcoHealth Alliance de Nueva York (USA) en 20 países de América de Sur, África y Asia. En ese estudio evaluaron la diversidad de coronavirus en 20.314 individuos (12.333 murciélagos; 3385 roedores; 3470 primates no humanos y 1122 personas).</p>
<p>Todas las muestras extraídas de esos individuos fueron analizadas para detectar la presencia de coronavirus, y los resultados fueron que 1065 de los 12.333 murciélagos y 17 de los 6859 “no murciélagos” dieron positivo. Es decir, que el 8,6% de todos los murciélagos analizados, y que pertenecían a 282 especies diferentes incluidas en 12 familias distintas, tenían algún tipo de coronavirus, mientras que solo el 0,2% de los otros animales (sin incluir a las personas) tenían coronavirus en su organismo. O, de una manera más contundente, que el 98% de todos los animales que habían dado positivo para algún tipo de coronavirus eran murciélagos.</p>
<p>El análisis de los resultados permitió identificar 100 secuencias genómicas de coronavirus, 91 de las cuales se encontraron en los murciélagos.</p>
<p>Además puso de manifiesto un detalle interesante: todas las especies de murciélagos de las que se habían podido analizar más de 110 individuos habían dado positivo. Eso hizo pensar que si las muestras hubieran sido suficientemente abundantes (de más de 110 individuos por especie) todas las especies hubieran dado positivo.</p>
<p>Tomando en consideración únicamente los datos de las 27 especies las que se habían podido analizar más de 110 ejemplares (los datos obtenidos de las otras 255 no fueron considerados en este nuevo análisis) los resultados indicaron que cada especie de murciélago albergaba un promedio de 2,67 coronavirus distintos (con una “desviación estándar”, un margen de variación, de 1,38).</p>
<p>En 2018, la Mammal Diversity Database (MDD) cifraba en 1386 el número de especies de murciélagos en todo el mundo (distribuidas en 227 géneros), de manera que extrapolando los datos anteriores el resultado es que cada especie de murciélago puede albergar entre 1,2 y 6,0 coronavirus diferentes, con un promedio estimado de aproximadamente 3,02 coronavirus distintos por especie, muchos de los cuales aun no se han descubierto.</p>
<p>Ese mismo estudio puso de manifiesto que la diversidad de coronavirus permitía definir tres regiones biogeográficas diferentes que coincidían con la distribución de las especies de murciélagos, tres “hotspots” (puntos calientes): 1) América Central y el norte de América del Sur, 2) el centro de África y 3) el SE de Asia.</p>
<p>Todos estos datos en conjunto, unidos a la elevada frecuencia de recombinación de los coronavirus, que puede llegar al 25% para el genoma completo, indican que los murciélagos constituyen un importantísimo reservorio (si no el principal) para la evolución y la recombinación de estos virus.</p>
<p><strong>Fuentes:</strong></p>
<p>Anthony SJ, Johnson CK, Greig DJ, Kramer S, Che X,Wells H, Hicks AL, Joly DO, Wolfe ND, Daszak P, et al. (2017) Global patterns in coronavirus diversity. Virus Evol. 3, vex012. doi: 10.1093/ve/vex012</p>
<div><span style="mso-ansi-language: ES;">Banerjee A, Kulcsar K, Misra V, Frieman M, Mossman K (2019) Bats and Coronaviruses. Viruses 11, 41. doi:10.3390/v11010041<br />
</span></div>
<div></div>
<div><span style="mso-ansi-language: ES;">Burgin CJ, Colella JP, Kahn PL, Upham NS (2018) How many species of mammals are there? Journal of Mammalogy 99(1):1–14. doi:10.1093/jmammal/gyx147</span></div>
<div></div>
<div><span style="mso-ansi-language: ES;">Mubarak A, Alturaiki W, Gomaa Hemida M (2019) Middle East Respiratory Syndrome Coronavirus (MERS-CoV): Infection, Immunological Response, and Vaccine Development. Hindawi Journal of Immunology Research, Volume 2019, Article ID 6491738, 11 pages. doi:10.1155/2019/6491738</span></div>
<div></div>
<div><span style="mso-ansi-language: ES;">Wang L-F, Zhengli Shi Z, Zhang S, Field H, Daszak P, Eaton BT (2006) Review of Bats and SARS. Emerg Infect Dis. 12(12): 1834–1840. doi: 10.3201/eid1212.060401</span></div>
<div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .5pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;">
<div style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .5pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm;"></div>
</div>
<div><b style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="mso-ansi-language: ES;">Créditos fotografías:</span></b></div>
<div></div>
<div><span style="mso-ansi-language: ES;">MERS-CoV (Maureen Metcalfe/Cynthia Goldsmith/Azaibi Tamin / Public domain)</span></div>
<div><span style="mso-ansi-language: ES;">SARS-CoV (CDC/Dr. Fred Murphy / Public domain)</span></div>
<div></div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>“Symbiotic Earth” y “Una historia no tan natural”</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Feb 2020 14:41:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El pasado sábado 1 de febrero estuvimos en el Centre del Carme Cultura Contemporània de València exhibiendo la película «Symbiotic Earth. How Lynn Margulis rocked the boat and started a scientific revolution» de John Feldman (https://hummingbirdfilms.com/). El acto fue organizado por Laura Benítez Valero (https://laurabenitezvalero.com/) como la actividad de clausura de la exposición «Una historia&#8230;</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado sábado 1 de febrero estuvimos en el Centre del Carme Cultura Contemporània de València exhibiendo la película <b style="mso-bidi-font-weight: normal;">«Symbiotic Earth. How Lynn Margulis rocked the boat and started a scientific revolution»</b> de John Feldman (<a href="https://hummingbirdfilms.com/">https://hummingbirdfilms.com/</a>).</p>
<p>El acto fue organizado por Laura Benítez Valero (<a href="https://laurabenitezvalero.com/">https://laurabenitezvalero.com/</a>) como la actividad de clausura de la exposición <b style="mso-bidi-font-weight: normal;">«Una historia no tan natural»</b> basada en la obra de Ernesto Casero (<a href="http://www.ernestocasero.com/">http://www.ernestocasero.com/</a>).</p>
<p>La propuesta que plantea Ernesto Casero en su exposición entronca directamente con la historia que subyace en la película Symbiotic Earth, ya que trata de poner de manifiesto los marcos socioculturales que limitan el pensamiento y la manera de entender el mundo.</p>
<p><img decoding="async" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjzUhEVGySsPIKNp0-uFx_CmuzFLtFYYJFqowlKop6h4p2QRa2BkTGruoYusMqg5WTDNnehXypvOfvCK1Nj5js6aflZlQeXKQruhv8nbBfvT8MfJqgmUUvDK55sEQCWZjRqGlAym2f3oTI/s400/P2010042+wm.jpg" width="276" height="400" border="0" data-original-height="1600" data-original-width="1107" /></p>
<p>La lucha contra los límites establecidos por la corriente de pensamiento social dominante en cada momento de nuestra historia, que Ernesto plasma extraordinariamente en su obra, es la misma que se vio obligada a mantener Lynn Margulis (1938–2011) durante toda su carrera científica y personal. Una lucha contra los prejuicios sociales y también académicos por el simple hecho de ser mujer y científica en un entorno dominado por hombres. Una lucha por intentar abrir el “estrecho espacio mental” heredero de una visión puramente mecanicista y materialista de la biología que encarna el darwinismo mal entendido (o tendenciosamente entendido) que conocemos ahora como la nueva síntesis o neo-Darwinismo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiyFtEqKbTzwPJN6P5Vf661P3XiCWyIpmh4Dg-ES6gslHKABiGx5OwG42C-dD___K0GdvTR290VEkmLCTdA4dnggdKzL7YHsSTSDDhuyk81siR_v14XDfD63Qhrftlkoj1UQXKiEQcFkFw/s400/P2010062+wm.jpg" width="400" height="282" border="0" data-original-height="1129" data-original-width="1600" /></p>
<p>Lynn, con la inestimable ayuda de algunos de sus más íntimos colaboradores, entre los que destaca la figura de Ricardo Guerrero (eminente microbiólogo que fue su pareja científica y sentimental durante los veintiocho últimos años de la vida de Lynn), luchó por ampliar la comprensión de los mecanismos de la evolución de la vida en nuestro planeta, por explicar que los límites impuestos por el determinismo biológico promulgado por figuras tan influyentes como Richard Dawkins (“El gen egoísta”, “El relojero ciego”) no eran tales límites, no existían realmente porque la vida era capaz de evolucionar de otras formas, entre ellas, y especialmente, mediante la simbiosis.</p>
<p>Sus teorías de la endosimbiosis y de la simbiogénesis “atacaban” las bases fundamentales de la visión sobre evolución aceptada por la mayoría de los biólogos y, evidentemente, no fueron fácilmente aceptadas por la comunidad científica. Y entrecomillo el término “atacaban” porque esa era la percepción que la mayor parte de los científicos influyentes tenían, no porque realmente atacasen esas bases. Las teorías de Lynn, en realidad, ampliaban esa visión, no la negaban, y ofrecían una explicación posible (posteriormente demostrada como cierta) a las lagunas que aparecían en las teorías evolutivas defendidas por los neo-darwinistas.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjmQEAc4d9R3m46Wmb997AuUDVN0ZmtGO4Mhrv_dvF2O5_EE-6vvKIEgrOnXNXiiGyJ7Q7_N2zLmrSkymVhQEwsxqHLf21okhIQpgk9ouXI3zlKQ9aGG_iAFVVHs36ZWoMrl1NeRUgxMQE/s400/P2010061+wm.jpg" width="400" height="297" border="0" data-original-height="1192" data-original-width="1600" /></p>
<p>Durante el coloquio posterior a la proyección de la película, y en un ambiente de lo más agradable, tuvimos la oportunidad de hablar sobre biología, ciencia, filosofía, sociología y, cómo no, arte, una mezcla de enfoques que me pareció extraordinaria y que entronca directamente con el espíritu de la Academia Europaea (<a href="http://barcelona.acadeuro.org/">http://barcelona.acadeuro.org/</a>), una de las instituciones a cuyo staff en el hub de Barcelona tengo el honor de pertenecer y a la que también represento en estos actos.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiGZFCiOvziBjjNlyC6eGad8YE4endUE7I7z5-A4PiQ9vP0vFVxOzCMLFePpfUbaCwlGZHufF0V0Vj6cmk2uP12sntebeHtgHwGGLS52xP9yTmsZtexV-kDtf7PzFrZ-Oxq78ptEV9c5j8/s400/flyer+symbiotic+earth+peq.jpg" width="226" height="400" border="0" data-original-height="1600" data-original-width="908" /></p>
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		<title>Columna gigante de Winogradsky</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Jan 2020 11:07:00 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Un poco de contexto histórico. El científico ruso Sergei Winogradsky (1856-1953) estaba especialmente interesado en el estudio de la diversidad bacteriana del suelo y del agua, especialmente las bacterias que utilizan compuestos de nitrógeno y de azufre. Para ello ideó un sistema que todavía resulta extraordinariamente útil y al que se ha bautizado con el&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Un poco de contexto histórico.</strong></p>
<p>El científico ruso Sergei Winogradsky (1856-1953) estaba especialmente interesado en el estudio de la diversidad bacteriana del suelo y del agua, especialmente las bacterias que utilizan compuestos de nitrógeno y de azufre. Para ello ideó un sistema que todavía resulta extraordinariamente útil y al que se ha bautizado con el nombre de “columna de Winogradsky”. Gracias a las enormes posibilidades de estudio y observación de las bacterias que ofrece la columna ideada por él, Winogradsky fue capaz de proponer el concepto de “organismo quimiolitotrofo”, organismo capaz de oxidar compuestos inorgánicos para la obtener la energía necesaria para llevar a cabo sus funciones metabólicas.</p>
<p><strong>Pero, ¿qué es una columna de Winogradsky?</strong></p>
<p>Pues básicamente se podría definir como un sistema de cultivo bacteriano en el que son los propios microorganismos los que se organizan para terminar creando un interesantísimo ecosistema bacteriano (de<br />
origen artificial) que va evolucionando a lo largo del tiempo. Es precisamente esa evolución lo que permite observar y estudiar los cambios que las comunidades bacterianas sufren a lo largo del tempo en función de las variaciones que ellas mismas provocan en el medio en el que viven y se desarrollan.</p>
<p><strong>Y ¿cómo se hace una columna de Winogradsky?</strong></p>
<p>El fundamento básico es extraordinariamente sencillo. Consiste simplemente en un cilindro transparente en cuyo interior se introduce el sedimento (lodo) cuya comunidad bacteriana se desea estudiar. Es aconsejable que el lodo lleve incorporada abundante materia orgánica que servirá como puente de carbono, así como añadirle pequeñas cantidades de algunos compuestos como carbonato de calcio (que actúa de tampón) y sulfato de calcio (fuente de azufre).</p>
<p>Es conveniente compactar el sedimento de manera que no queden burbujas de aire que podrían alterar el funcionamiento del ecosistema recién “creado”. El resto del cilindro se rellena con agua y, finalmente, se cubre para evitar la evaporación y se coloca en un lugar iluminado pero sin que la luz del sol incida directamente sobre la columna.</p>
<p><strong>¿Qué sucede una vez creada la columna?</strong></p>
<p>Durante las primeras semanas aparentemente no sucede nada, es decir, no se observa nada destacable a simple vista. El agua de la parte superior se va quedando cada vez más clara al sedimentar las partículas que llevaba en suspensión, y la parte inferior de la columna se oscurece cada vez más, quizás por los procesos anaeróbicos que tienen lugar en esa parte del sedimento a la que prácticamente no llega el oxígeno.</p>
<p>Pero hacia los tres meses más o menos, las cosas empiezan a cambiar visiblemente. En la parte superior se ven ya poblaciones de cianobacterias, que se identifican por las tonalidades verdes de los tapices que empiezan a recubrir tanto las paredes del cilindro como la superficie del sedimento. A lo largo de la columna se empiezan a observar “manchas” de color amarillo, blanco, verde, púrpura , rojo y negro que corresponden a las diferentes poblaciones bacterianas que han ido evolucionando en las zonas en las que las condiciones físico-químicas les resultan más favorables.</p>
<p>El resultado final es de una belleza extraña y extraordinaria, que no es más que el resultado de la creación y el establecimiento de un nuevo ecosistema en el que tanto la materia como la energía fluyen entre los diferentes componentes bacterianos. Un ejemplo magnífico de muchos de los ciclos biogeoquímicos que regulan el funcionamiento de los ecosistemas de nuestro planeta.</p>
<p><strong>¿Por qué una columna gigante?</strong></p>
<p>Una columna de Winogradsky puede tener prácticamente cualquier tamaño (no conozco un tamaño mínimo ni uno máximo definido). Se pueden crear columnas en pequeños tubos de ensayo o en grandes cilindros, como es nuestro caso. Nuestra “columna gigante” responde a la necesidad de poder mostrar cómo es y cómo evoluciona este ecosistema en un espacio público como es el CosmoCaixa de Barcelona, entidad que nos pidió su realización para la magnífica exposición permanente titulada Universo, que se inauguró a principios del verano de 2019.</p>
<p>Junto a la columna expuesta en la sala, se exhibe también un vídeo creado a partir de las fotografías que fuimos tomando día a día durante los tres meses que mantuvimos la columna en evolución (o maduración) en nuestro estudio de Science into Images antes de colocarla en su ubicación definitiva en la sala. De esa manera los visitantes de CosmoCaixa pueden observar la evolución desde su inicio.</p>
<p>Podéis ver el proceso completo de creación de nuestra columna gigante, desde la recogida del sedimento hasta el resultado final en el vídeo que hemos editado para nuestro canal de <a href="https://www.youtube.com/channel/UCbMoNqv5br2cY9k3RGaBTDA/" target="_blank" rel="nofollow noopener">YouTube</a>.</p>
<p><iframe src="https://www.youtube.com/embed/XKSHA3rY5D8?feature=player_embedded" width="320" height="266" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen" data-thumbnail-src="https://i.ytimg.com/vi/XKSHA3rY5D8/0.jpg"></iframe></p>
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		<title>Lynn, líquenes, abejas e imagen</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Dec 2019 17:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Lynn Margulis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace ya algunos meses tuve el placer de ser invitado por la profesora Eva Barreno, catedrática de Botánica del Departamento de Botánica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Valencia Estudi General (UVEG) y del Instituto Universitario Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva ICBiBE), a participar en las Jornadas “La Tierra Simbiótica.&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://scienceintoimages.com/lynn-liquenes-abejas-e-imagen/">Lynn, líquenes, abejas e imagen</a> se publicó primero en <a href="https://scienceintoimages.com">Science into Images</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya algunos meses tuve el placer de ser invitado por la profesora <strong>Eva Barreno</strong>, catedrática de Botánica del Departamento de Botánica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Valencia Estudi General (UVEG) y del Instituto Universitario Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva ICBiBE), a participar en las Jornadas <strong>“La Tierra Simbiótica. Cómo Lynn Margulis inició una revolución científica”</strong>, que finalmente se han celebrado los días 11 y 12 de diciembre de 2019 en la Universidad de Valencia.</p>
<p>La propuesta que me hizo la Dr. Barreno fue que presentara la película documental sobre la vida y obra de Lynn Margulis titulada<strong> “Symbiotic Earth. How Lynn Margulis rocked the boat and started a scientific revolution”</strong>, dirigida y producida por mi amigo John Feldman (Hummingbird Films) y de la que tengo el honor de ser el representante para el territorio español. Además, la Dr. Barreno me pidió que impartiera una conferencia sobre la simbiosis a través de la imagen y el uso de la imagen como apoyo a la investigación.</p>
<p>Así que, ni cortos ni perezosos, Ana (mi compañera en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad) y yo tomamos el tren y nos presentamos en Valencia con la película en un disco duro y mi presentación en un Pen Drive. Una vez comprobado, con la ayuda de <strong>César Bordenave</strong>, <strong>Salva Chiva</strong> y los técnicos de la sala el sistema de  proyección en el Salón de Actos de la Facultad de Farmacia, que tiene el magnífico nombre de “Sala Darwin”, quedó todo preparado para iniciar las jornadas el día siguiente, martes 11 de diciembre, a primera hora de la mañana. Llegó el martes, y con él, la primera de las agradables sorpresas que nos iban a deparar estas jornadas.</p>
<p>Esa agradable sorpresa fue la constitución de la mesa. Cinco personas, y de las cinco solo una era un hombre (yo), las otras cuatro eran mujeres. La situación me pareció magnífica puesto que uno de los aspectos en los que incido siempre que se me da la oportunidad es en la necesidad de visibilizar el papel de las mujeres en el desarrollo de la ciencia. Y así lo hice durante la breve charla de presentación de la película a los asistentes al acto. Claro que, en esta ocasión, la figura de Lynn Margulis, científica y mujer, me daba la excusa perfecta para hacerlo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjZhEs56hW4_yX4vEhJTDQf67zzz_pnIwWzadDTonoQB0RNs-aBPFo2VilRF0qhD5nUTu3pp9ci_9gWEOew13TPwQMw4BsRf2gpMktSjPYAEEVzpmIFjsSkDGkiqbQi642WzLxZb4jdiEM/s400/PC110053+b.jpg" width="400" height="295" border="0" data-original-height="1180" data-original-width="1600" /></p>
<p>Las científicas a las que yo acompañaba en tan adecuada mesa eran <strong>Pilar Ruiz</strong> (Secretaria del ICBiBE), <strong>Eva Barreno</strong> (catedrática de Botánica del Departamento de Botánica de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UVEG y del ICBiBE), <strong>María Dolores del Real</strong> (vicerrectora de Innovación y Transferencia de la UVEG) y <strong>Elena Martínez</strong> (Vicerrectora de Igualdad, Diversidad y Sostenibilidad de la UVEG).</p>
<p>Mientras mis compañeras de mesa se dirigían a los asistentes tuve la oportunidad de calcular, desde mi posición de privilegio visual, la proporción de hombres y mujeres (ponentes en las jornadas, estudiantes y periodistas) que asistían al acto. Y pude constatar que había aproximadamente la mitad de nombres y de mujeres. Me pareció una proporción justa y que refleja realmente la situación de la educación superior y de la ciencia en el país, aunque luego, en los puestos de mayor responsabilidad de las diferentes instituciones científicas esta proporción no se mantenga y tampoco lo haga en la presencia de la ciencia en los medios de comunicación.</p>
<p>Al comprobar las proporciones de asistentes al acto tuve la sensación de que algo se había hecho bien, y así lo expliqué en mi breve intervención de presentación de la película que íbamos a ver a continuación. La proyección de la primera parte de la película (la dividí en dos partes debido a su larga duración total) dejó unas sensaciones extraordinarias entre los asistentes, como me lo hicieron saber durante el breve descanso previo a la primera de las conferencias posteriores. Incluso hubo asistentes que comentaron que podrían haber visto la película en su totalidad sin el menor atisbo de cansancio.</p>
<p>Durante el breve receso posterior a la proyección, Rafael Muñoz, profesor de Biología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y asistente al acto, se acercó a mí para pedirme que iniciara las gestiones necesarias para que la película pasase a formar parte del material curricular de los estudios de ciencia de esa institución, algo que seguramente se cumplirá en breve.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEggSHfJm015SOaI4pxoGrrPlxqJJMV3AXhRutwLkgaYf84UaBol_rCgofodxRc7AphM9x2OKodKs0gql01BaVkxvn_Eik_qauKpCRJA9E42DioQ56gkw916C7Mf9Ca9Tjd-9skWg3Mi4TE/s320/cartel-symbiotic-earth.jpg" width="214" height="320" border="0" data-original-height="1024" data-original-width="687" /></p>
<p>Tras el descanso se inició la sesión de conferencias, de las que la primera “Lynn Margulis: brillante ejemplo de las mujeres en ciencia” corrió a cargo de <strong>Begoña Vendrell</strong>, investigadora del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) de Barcelona. Bego, como la conocemos los amigos, tuvo la oportunidad de conocer y colaborar con Lynn durante su etapa de postgrado, y además de explicarnos sus experiencias en el período de tiempo que ella misma bautizó como su “Lynnoceno”, puso en evidencia los valores de la lucha de la mujer, encarnada en la figura de Lynn Margulis, para obtener el justo reconocimiento en un ámbito académico dominado en su época (décadas de los 60 y 80 del siglo pasado) y también en la nuestra, por los hombres.</p>
<p>Ricardo Amils, investigador senior del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC), impartió la conferencia “Lecciones desde la biosfera oscura: simbiosis en el funcionamiento del subsuelo profundo”. Maravillosa conferencia en la que descubrimos la capacidad de la Vida para asentarse en los entornos más insospechados, entre ellos, y muy especialmente, en el interior de las rocas que conforman la Faja Pirítica Ibérica. Ricardo nos explicó sus descubrimientos sobre las relaciones entre los diferentes tipos bacterianos presentes en ese pétreo subsuelo, y nos mostró que, una vez más, la simbiosis es el camino que sigue la evolución de la vida en nuestro planeta. Llegó así la hora de la comida. Asistimos todos a degustar una magnífica paella en el comedor de la Universidad, no sin antes haber sido avisados por Eva de que el cocinero era nuevo y excelente.</p>
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<p>La proyección de la segunda parte de la película ocupó la primera hora y media de la sesión de la tarde, y he de reconocer que yo andaba un poco preocupado. Después de la magnífica comida… Con las luces de la sala apagadas… Casi una hora y media de proyección… Me temía que muchos de los asistentes se vieran más seducidos por Morfeo que por Lynn. Pero parece que no fue así y, de nuevo, esta segunda parte de la proyección fue todo un éxito.</p>
<p>Una vez terminada la proyección, <strong>Lorenzo Lamattina</strong>, director del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Nacional de Mar del Plata e investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, impartió su conferencia titulada “Las mutuas y dulces interacciones entre plantas y abejas: coevolución de señales celulares en respuesta a estímulos ambientales”. La evolución conjunta de las señales bioquímicas y de la respuesta a las mismas por parte de organismos tan distintos como las abejas y las plantas centraron una ponencia en la que los protagonistas moleculares fueron el ácido abscísico (ABA) y el óxido nítrico (NO).</p>
<p>La última conferencia del día corrió a cargo de <strong>Leopoldo García Sancho</strong>, Catedrático de Botánica en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y representante español en el grupo de Ciencias de la Vida, dentro del Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR), entre otras muchas cosas.</p>
<p>Su conferencia “La simbiosis liquénica, una forma de vida capaz de enfrentarse a las condiciones más extremas de la tierra y del espacio exterior” fue extraordinaria tanto por el contenido como por la forma. Gracias a él nos enteramos de la extraordinaria capacidad de supervivencia de los líquenes en condiciones tan extremas como las desnudas rocas del continente antártico e incluso del espacio, pues nos explicó algunos de los experimentos que ha llevado a cabo con los líquenes en la Estación Espacial Internacional. Sus 16 expediciones a la Antártida le han permitido estudiar y conocer algunos de los procesos de adaptación de los seres vivos a esos entornos extremos.</p>
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<p>La sede del segundo día de las jornadas no fue la Sala Darwin de la Facultad de Farmacia sino el Salón de Grados de la Facultad de Matemáticas, y mi conferencia “La simbiosis a través de la imagen: uso de imágenes como apoyo a la investigación” fue la primera y la única de ese día. Además de mostrar imágenes en las que aparece representada la simbiosis en diferentes contextos, llevé algunas imágenes inéditas de los nuevos proyectos en los que estamos trabajando en Science into Images para que el elenco de compañeros expertos las viera y me pudieran dar alguna explicación de lo que en esas imágenes se podía observar. La respuesta fue extraordinaria. Eran imágenes que ellos tampoco habían visto nunca y tras su visionado se inició un debate (más parecido a un “brainstorming”) magnífico. La discusión de las diferentes propuestas por parte de especialistas en algas, especialistas en bacterias, especialistas en rotíferos y especialistas en bioquímica fue extraordinariamente enriquecedora y mostró, una vez más, que la interdisciplinariedad es absolutamente necesaria en la investigación y el avance de la comprensión de los fenómenos naturales, es decir, de la CIENCIA con mayúsculas.</p>
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<p>Tras mi conferencia tuvo lugar una “mesa redonda” moderada por <strong>Patricia Moya</strong> y <strong>Arantzazu Molins</strong>, dos extraordinarias colaboradoras de Eva Barreno, en la que se trataron temas como la biodiversidad de microorganismos en holobiomas, los organismos, los líquenes y el cambio climático, la señalización celular en las simbiosis y el metabolismo y las aplicaciones biotecnológicas.</p>
<p>Otra espléndida comida puso fin a las magníficas jornadas sobre simbiosis a las que seguramente <strong>Lynn Margulis</strong>, figura alrededor de la que se habían organizado, hubiera estado encantada de asistir.</p>
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